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     Villafranca de los Barros es una ciudad situada en el corazón de la Tierra de Barros, Badajoz, Extremadura, comunicada a través de la N-630 con Mérida, a una distancia de 43 Kms, y con una población de 12.500 habitantes. Entre otras, cabe destacar la tradición musical, alargada y vigente, de esta ciudad. Era y es costumbre inmemorial entre los vecinos, congregarse los días señalados y fiestas de guardar, para asistir y participar en espectáculos particulares y públicos cuyo hilo de unión era y es LA MÚSICA.


     Las manifestaciones populares como la Romería de S. Isidro, Fiesta del Carmen, o las Fiestas Patronales de Ntra. Sra. de la Coronada y de la Vendimia, y las celebradas en honor de S. Antonio o Ntra. Sra. del Pilar, aglutinan un amplio repertorio musical que coexiste con la música sacra en Semana Santa y Navidades, componiendo un mosaico policromático que se extiende a todas las estaciones del año.

Esta larga tradición musical va unida a la existencia en el pasado, -aún vigente-, de multitud de talleres de bordados artesanales, donde la canción se transmitía de modo oral a través de las generaciones. El punto de inflexión entre la música popular y la aproximación a otra modalidad más “culta” coincide con la llegada a nuestra localidad de D. Pedro Bote, nacido en 1.868, su vida transcurrió, casi en su totalidad, en Villafranca de los Barros. Enviudó muy joven quedando al cuidado de dos hijas de corta edad. Su gran vitalidad le lleva a simultanear su trabajo como contable para una fábrica de harinas, con los musicales.


Pese a no tener grandes conocimientos académicos en este último terreno, su gran pasión le lleva a fundar y dirigir, a finales del S. XIX, y hasta el momento de su muerte, la Banda Municipal de Música y la Sociedad Coral e Instrumental Santa Cecilia, de la que fue nombrado director y presidente de honor el insigne folklorista D. Bonifacio Gil, en el año 1.930, el mismo de la muerte del fundador.

De esta forma se fue generando la semilla de la Agrupación, del conjunto, de la banda, de la Coral, del Orfeón, del Grupo y del intérprete, formando Asociaciones que desde el siglo XIX han generado el nacimiento de innumerables Agrupaciones Musicales, como la Banda de Música, el Orfeón “Santa Cecilia”, la Sociedad Coral e Instrumental “Santa Cecilia”, que datan del siglo XIX, la Agrupación Lírica, el Coro Bruyas de Alballada, María Coronada (soprano), grupos de cámara Euterpe y Carpe Diem, Iván de Castro, Juan A. Espinosa, grupos folklóricos Valdequemao y Moncovil, Escuela Municipal de Música, Escuela Municipal de Danza y Folklore extremeños, Peña Flamenca “Solera Extremeña”, Peña Flamenca “Eloy Cestero” y un largo etcétera.


     La Ciudad de Villafranca fue acogiendo músicos y fue cultivando una polifonía de modalidades musicales que desemboca en la actualidad en la existencia de más de mil villafranqueses que participan de un cromatismo musical que le hace especial y única de entre los pueblos y ciudades de Extremadura. Tal circunstancia necesitaba de una declaración institucional que viniera a inmortalizar esta virtud destacada de su acerbo cultural. Dicha declaración se produjo el día 29 de diciembre de 1.999, por acuerdo de Pleno Municipal, por unanimidad de los miembros legales de la Corporación, y a petición de numerosos colectivos de Villafranca.

     Este acuerdo municipal se vio refrendado por el de la Excma. Diputación Provincial de Badajoz, que en su sesión celebrada el día 26 de enero de 2.000, acordó por unanimidad adherirse “sin reserva y en el más amplio sentido de la misma” a la iniciativa emprendida por “corresponderle con suficiencia acreditada”. Así mismo, la Comisión Ejecutiva de la Federación de Municipios y Provincias de Extremadura, en su reunión ordinaria del día 16 de febrero de 2.000, acordó por unanimidad de los presentes adherirse a la propuesta de declarar a Villafranca de los Barros como “Ciudad de la Música”, así como elevar esta propuesta a la Federación Española de Municipios y Provincias, para que adopte el acuerdo en el ámbito nacional.
El día 5 de mayo de 2.000, el Departamento de Educación y Cultura de la FEMP aprueba por unanimidad apoyar la declaración, atendiendo la solicitud formulada por la FEMPEX. La siguiente adhesión se producía el día uno de septiembre de 2.001, en la Asamblea de la Asociación de las Villas Francas de Europa, celebrada en Villafranca (Navarra). El ultimo respaldo institucional se produce el 22 de octubre de 2002, con el nombramiento de “Ciudad de la Música” a Villafranca de los Barros, por parte del Consejo Asesor de Honores y Distinciones de la Junta de Extremadura, en su sesión inaugural de constitución.


 

EL PROYECTO

     La denominación de “Ciudad de la Música”, como proyecto, comenzó a gestarse durante el año 1.998, por parte de un nutrido grupo de aficionados. No se trataba de inventar nada nuevo, sino de institucionalizar, de alguna manera, un fenómeno cultural distinto, rasgo identificativo de la localidad, que se pierde en el tiempo. La buena acogida institucional recibida ha ido perfilando los objetivos, que en la actualidad podrían resumirse:


Promoción de jóvenes valores musicales:


Estimular y dar a conocer la labor callada de jóvenes intérpretes mediante audiciones periódicas.
Certámenes para jóvenes intérpretes.
Cursos específicos y talleres de perfeccionamiento con intervención de profesionales de alta calificación.
Intercambios musicales con otros centros.
Escuela Municipal de Danza y Folklore extremeños. Recopilación de canciones y bailes tradicionales.
Participación del alumnado de la Escuela Municipal de Música en diferentes certámenes, concursos y muestras musicales de nuestra región y de fuera de ella.


Acercamiento al medio rural del bien cultural musical:


     Solidarios con la necesidad de hacer  llegar a otros puntos de la geografía nacional estos bienes culturales, se han formalizado a acuerdos de colaboración con el Palau de les Arts "Reina Sofía" de Valencia, con el Festival Internacional de Segovia, el Festival Isaac Abéniz de Camprodón y con el Auditorio Nicolás Salmerón de Madrid, lugares donde realizan audiciones los ganadores del Certamen Internacional de Jóvenes Intérpretes “Pedro Bote.


Punto de referencia para el encuentro de los buenos aficionados extremeños y de otras Comunidades Autónomas.

     En cuanto a los acontecimientos musicales que vienen produciéndose con periodicidad anual, cabrían destacar el Certamen para Jóvenes Intérpretes “Pedro Bote” de ámbito internacional en el mes de Noviembre, la Muestra Internacional de Corales "Tierra de Barros" en el mes de noviembre, y el Certamen Nacional de Cante Flamenco “Ciudad de la Música” en agostol. Por estos certámenes han desfilado músicos procedentes de todas las autonomías del Estado Español, y de otros países como Estados Unidos, Alemania, Francia, Holanda, Inglaterra o Bélgica. Los jurados de los distintos certámenes han sido presididos por músicos de gran prestigio internacional, entre los que cabría destacar a D. Enrique García Asensio y D. Miguel del Barco Gallego.


En el año 2000, este gran proyecto cultural se consolidaba, además de por su seriedad y los esfuerzos empleados, con la aceptación por parte de la Casa Real, en la persona de Su Majestad La Reina, de la Presidencia del Comité de Honor del IV Certamen para Jóvenes Intérpretes “Pedro Bote”. En dicho Comité nos honraron con su pertenencia, D. Juan Carlos Rodríguez Ibarra, D. Juan María Vázquez, D. José Espinosa Bote, Dª María Coronada Herrera, D. Enrique García Asensio, D. Miguel del Barco Gallego y D. Jerónimo Gordillo Hernández.

Hoy en día, cada extremeño, debe sentirse orgulloso de la gran transformación que, a todos los niveles, está produciéndose en nuestra comunidad, porque ha sido tarea de todos. Cada pueblo, cada ciudad tiene rasgos identificativos capaces de permanecer en el recuerdo del viajero. En este sentido Villafranca de los Barros tiene mucho que ofrecer, desde buenos vinos, gastronomía, bordados, hasta productos de su floreciente industrialización que la convierten en el motor de desarrollo de su comarca, pero sobre todo esa calidad de vida con el equilibrio justo entre la tradición y la modernidad, en definitiva el difícil desarrollo sostenido posible. El respaldo institucional recibido, y los éxitos alcanzados durante estos años, nos ha sido premiado con la presentación de este proyecto en las tres últimas ediciones de FITUR, abriendo una ventana al exterior de la realidad extremeña, muy alejada ya de “Españas profundas” y “sambenitos” secularmente impuestos.