0
0
0
s2sdefault

Herrar Vicenta, Coronada

     Nació circunstancialmente en Badajoz (por consejo médico de los facultativos que asistieron a su madre, un 11 de septiembre de 1945. Muy joven comienza en el apasionante mundo de la música con la Agrupación Lírica de Villafranca de los Barros (primer premio en el Concurso Nacional de Zarzuela de Santander). A partir de ahí se inicia una fulgurante carrera que le ha llevado a convertirse, sin duda, en la más importante cantante lírica que ha salido de nuestra tierra. Realiza los estudios de piano en el Conservatorio de Música de Sevilla. El mismo año en que termina los estudios en este instrumento comienza los de canto, que culmina en Barcelona obteniendo la calificación de Sobresaliente y Matrícula de Honor. A partir de ahí, vendrían las clases de perfeccionamiento en la misma ciudad condal con la inolvidable Conxita Badía, y ya en Roma, con Giulietta Simionato y Yolanda Magnoni. En Rumanía, recibiría lecciones por parte de Arta Florescu, y en Berlín de E. Hartmann. Conchita Badía, discípula predilecta de Enrique Granados tomó como alumna a Coronada, de la que decía “canta de una manera vital, casi milagrosa”, elogio confirmado por Xavier Monsalvatge y Federico Monpou.

     A partir del año 1976 desarrolla una meritoria etapa como profesional, en la que cosecha grandes éxitos de público y crítica. Escenarios como el Teatro Real de Madrid (La vida breve, de M. de Falla; Didoy Eneas, de F. Purcell), el Teatro del Liceo de Barcelona (Andrea Chenier, de U. Giordano), el Auditórium Santa Cecilia de Roma (M. Músorgski), el Teatro Lope de Vega de Sevilla (Mozart, Fauré), el City Opera de New York, el Teatro de la Ópera de Leipzig, el Auditórium de Turín, el Auditórium de Palma de Mallorca (Tosca, de G. Puccini), o el Boston Center Opera (Goyescas, de E. Granados) han podido ser testigos de su arte y de sus cualidades interpretativas. A modo de ejemplo, tras un primer gran éxito en su debut en Leipzig, que le llevó a que el Teatro de la Ópera le contratara para protagonizar como artista invitada en la producción de Tristán e Isolda, en los medios musicales alemanes se levantó una gran expectación por esta circunstancia, realmente extraordinaria, de que el rol de Isolda le correspondiera a una soprano española, convertida así en la protagonista de la más admirada de las óperas del genial compositor local Richard Wagner.

Ha actuado con los directores Odón Alonso, Nicola Pucci, Juri Oronovick, Luis Izquierdo, Igor Markevitch, Paul Keen, Edgard Mata, Enrique García Asensio, Oleg Markevitch, David Stockon, Kart Massur o Horste Neumann. Ha sido acompañada por las orquestas de RTVE, Orquesta Nacional de España, Orquesta de Santa Cecilia, Orquesta de Sevilla, Orquesta Nacional de Bélgica, Orquesta Gewanhaus, Orquesta de la R.A.I., Orquesta de Rndfunk... Por motivos de salud, sin embargo, tras tener la oportunidad merecida de colaborar con las grandes orquestas y ser dirigida por reconocidos maestros, renuncia a proseguir su carrera. Tras su retirada, ha continuado su labor impartiendo Masterclasses en Barletta, en la Asociación de Música Gaetano Veneziano (Bisceglie) donde también ofreció otros cursos de Formación Profesional para Cantantes líricos. Acude anualmente a su cita con el Coro de Seúl en Bari, a quien ofrece su amplia experiencia. Asimismo, es Miembro de Honor de la Asociaciación "Progetto Musica" de Trinitanapoli.

     Sin desvincularse del mundo de la música, María Coronada se ancla definitivamente en Extremadura y ocupa desde 1994 la plaza de profesora de canto en el Conservatorio Superior de Música de Badajoz, adquisición que alabó una prestigiosa publicación especializada, donde trabaja afanosamente para hacer emerger las voces a las que enseña una rigurosa técnica, de afinación, modulación, interpretación de obras de todas las épocas y autores. Se organizan periódicamente conciertos de alumnos, tanto en auditorios pacenses como en teatros y aforos incluso portugueses. Desde este destino irradia entusiasmo y trabaja con denuedo para hacer emerger nuevas voces a las que procura transmitir una rigurosa técnica de afinación, modulación e interpretación de las obras de todas las épocas y autores. Como artista, su voz de soprano desparramada por escenarios de todo el mundo ha sido motivo de orgullo para esta tierra que la vio nacer y, después, como enseñante, su dedicación a la formación de los nuevos valores a los que apoya y promociona sin reservas, le hacen merecedora de recibir en 2009 la Medalla de Extremadura.

 

Actuaciones más importantes 

 
1976 Teatro Real, Madrid. "La vida breve", de Falla. Concierto. Orquesta RTVE. Director Früebeck de Burgos.
1977 Teatro Real, Madrid. "La vida breve", de Falla. Concierto. Orquesta Nacional. Director: Odón Alonso.
1977 Festivales de Granada. IX Sinfonía de Beethoven. Orquesta RTVE. Director: Odón Alonso.
1978 Teatro del Liceo, Barcelona. "Adrea Chenier" de Giordano. Director: Nicola Pucci.
1978 Palacio de la Música de Barcelona. IX Sinfonía de Beethoven. Orquesta RTVE. Director: Odón Alonso.
1978 Auditorium Santa Cecilia, Roma. "Melodías Mussorgsky". Orquesta Santa Cecilia. Director: Markevitch.
1978 Catedral de Badajoz . Mozart. Fauré. Orquesta de Sevilla. Director: Luis Izquierdo.
1978 Teatro Lope de Vega, Sevilla. Mozart Fauré. Orquesta de Sevilla. Director: Luis Izquierdo.
1978 Societé Philarmonique de Bruxelles. "melodías Mussorgsky". Orquesta Nacional de Bélgica. Director: Markevitch.
1978 Societé Philarmonique de Bruxelles. IX Sonfonía de Beethoven. Orquesta Nacional de Bélgica. Director: Markevitch.
1979 City Opera, New York. Adrea Chenier, de Giordano. Brt. Paul Keen
1979 Teatro del Liceo. Barcelona. "Una voce in OFF". X. Montsalvatg.
1979 Dallas Simphony Orchestra. IX Sinfonía, Beethoven.
1979 Teatro Real de Madrid. "Melodías Musorgsky". Orquesta Nacional. Director: Markevitch.
1980 Teatro de Valencia. "Andrea Chenier", Giordano.
1980 Teatro de la Ópera, Leizpig (DDR). "Melodías Musorgsky". Orquesta Gewandhaus. Director: Markevitch.
1980 Teatro Real de Madrid. "Dido y Eneas" de Purcell. Orquesta RTVE. Director: García Asensio.
1980 Auditorium Turín. "Melodías Musorgsky". Orquesta de la RAI de Trín. Director: Markevitch.
1981 Auditorium Leipzig. Arias de Ópera. Orquesta de la Rundfunk. Director: Horse Neumann. DDR.
1981 Sevilla. "Canto a Sevilla". Turina. Director: Izquierdo.
1981 Palacio Conde Duque, Madrid . "Tosca", Puccini.
1981 Santander "Tosca". Puccini.
1981 Auditorium Palma de Mallorca. "Tosca". Puccini.
1982 Boston Concert Opera. "Goyescas". Granados. Director: David Stockton.


Cascales Muñoz, José
     Villafranca de los Barros fue la cuna de este infatigable investigador, escritor, periodista y sociólogo de la Generación del 98. En la casa registrada hoy bajo el número 13 de la calle Hernán Cortés vivían sus padres y allí tuvo lugar el feliz alumbramiento de doña Eloisa Muñoz García, el primero de su matrimonio con don Ginés Cascales López, celebrado en esta el día 6 de marzo de 1.864. Fue exactamente a las ocho y media de la mañana del día veintiocho de febrero del año 1.865 cuando vino al mundo quien, con el tiempo, seria hijo ilustre y predilecto de la ciudad que le vio nacer. El día cuatro de marzo siguiente, el teniente de cura de la parroquia del Valle, única entonces en la localidad, Don Miguel Barneto, derrama las aguas bautismales sobre su cabeza imponiéndole los nombres de José María Román. En mayo del año siguiente nace su único hermano, Isidro, y el día tres de noviembre del año 1.867, en plenitud de juventud, a los veintiocho años, fallece su madre. En su obra  “Apuntes para la Historia de Villafranca de los Barros”, lo dedica Cascales Muñoz: “En recuerdo de su segunda madre, Doña Matilde García y Pinto. A los pobres de su pueblo natal”. Así tuvo que ser. Su abuela, natural de ésta, casada con el farmacéutico don José Muñoz Rodríguez, de Puebla del Prior, suplió en todo los oficios maternales de estos dos huérfanos, que se criaron y educaron en un ambiente de familia culta y bien acomodada. Su hermano Isidro falleció a la temprana edad de veinticuatro años.

José María comienza sus estudios medios en Badajoz y los prosigue en Sevilla, donde se traslada desde Villafranca en “legendaria e incómoda diligencia” en los últimos días del mes de septiembre de 1.880. Contaba ya quince años de edad. Era realmente un mal estudiante y poco amigo de los libros. Hasta los veinte años no consigue el título de bachiller, después de haber pasado por tres colegios distintos de la ciudad sevillana: los de San Fernando, San Alberto y San Leandro. Por fin en el Instituto “Hispalense” le conceden el bachillerato y se matrícula en la Universidad, donde se licencia en Filosofía y Letras. Su padre, don Ginés Cascales López era natural de Fortuna, en la provincia de Murcia, y se había instalado como comerciante en Villafranca al final de los años cincuenta. Al quedar viudo a los treinta y cinco años, llevado por su espíritu de comercio, se marchó a Cuba y al regresar varios años después, se avecindó en Sevilla, donde estudiaba su hijo y en cuya provincia -en la localidad de Guillena- compró una finca, llamada Canillas de Serrano, donde José Maria como arqueólogo, descubrió y describió en 1.888 un túmulo prehistórico.


     José María permanece en Sevilla durante quince años. Muestra por esta ciudad una incontenible admiración que justifica con las siguientes razones: “En ella (Sevilla) despertóse y empezó a ser cultivado mi cerebro; mis sentimientos se desarrollaron en ella, con la contemplación más sublime de la virtud, y en ella comencé a sentir las impresiones de mis más dulces afectos de la amistad y del amor, pues una sevillana fue la primera hija de Eva que me hizo perder más de una noche de sueño y respirar con fatigas lejos de ella”. (Sevilla intelectual, Madrid 1.896, página VI). En esta ciudad, consigue el título de licenciado en Filosofía y Letras el día 18 de noviembre de 1.889. Pasa ahora a Villafranca, donde reside por espacio de ocho años y se dedica ya seriamente al estudio que no abandonará nunca. Viaja a Madrid, ya en ferrocarril, donde se somete a los exámenes de doctorado, titulo que le otorga la Universidad el 12 de diciembre de 1.898. Al mismo tiempo consigue la consideración de Correspondiente de la Real Academia de la Historia y poco después, en 1.902, es distinguido con el nombramiento de Cronista de Extremadura. Ya había editado Cascales una docena de obras que le acreditaban como un erudito. Cascales comienza a trabajar en Madrid como secretario de don José Ortega y Munilla, escritor, abogado y periodista, padre del filósofo y ensayista José Ortega y Gasset.


     En los años 1.898-1.902, ocupa interinamente un destino en el Negociado de Prensa del Gobierno Civil de Madrid, otorgado por Alberto Aguilera, político y jurisconsulto liberal muy vinculado a la administración local y provincial de la capital de España. Cuatro años después obtiene un puesto definitivo en el Ministerio de Instrucción Pública, cargo al que accedió dada su gran amistad con don Valeriano Weyler y Nicolau, que había sido Capitán General en Cuba y que era Ministro de la Guerra.


     A principios de siglo, casa en Zaragoza con doña Antonia Sánchez, hija de un catedrático de su Universidad. Allí le nace su primer hijo José Antonio, que moriría en la Guerra Civil española en el año 1.937. Tuvo dos hijas más. Vive en Madrid, donde trabaja e instala su domicilio familiar en la calle de la Princesa, número 14. Su preocupación por Villafranca es constante. Menudean sus visitas a la patria chica, donde vive una tía suya, Doña Matilde Muñoz. Villafranca para Cascales siempre fue objeto de cariño y mimo. A ella le dedicó este libro  y aquí creó la Tertulia Literaria y el Museo Arqueológico. Colaboró en la prensa local de entonces, representada por el “Chiquitín Charlatán”, “El demócrata extremeño”, “El Eco de los Barros” y el “Guirigay”. “No es únicamente la magnitud de su obra escrita lo que nos induce a incluirlo aquí. Cascales Muñoz, que se consideraba un poeta malo (y lo era), así como un deficiente prosista (exceso de humildad), posee notables méritos. En primer lugar, una buena parte de sus escritos sobre Zurbarán y Espronceda, entre otros, constituyen una fuente preciosa de datos, al margen de la interpretación a veces muy discutible que les da Cascales. En segundo lugar, este hombre posee, como veremos, las notas típicas que se atribuyen a los de la “generación del 98”. Por último, es un escritor digno, sugerente, de cuidada prosa que, si en el tratamiento de los asuntos particulares o intimistas resulta plana y sin nervio, sabe cargarse de fuerza, emotividad y brillantez cuando incide en los temas comunes y graves de la colectividad”. (Literatura en Extremadura, T.II. M. Pecellín Lancharro. Biblioteca Básica Extremeña. 1.981 .-1 15).

Vamos a citar otro párrafo de la misma obra de Pecellín Lancharro que nos descubre su vocación social. En la página 117 del mismo tomo podemos leer: “El año 1.883 ingresó en la UGT como miembro de la Sociedad de Encuadernadores El Libro, oficio que Cascales aprendiera durante su estancia en Extremadura. Pero lo que más resalta de su interés generacionista, así como la capacidad intelectual de que estuvo dotado, es la fundación de la Cátedra de Sociología de la Universidad Madrileña. A propuesta de Cascales, los claustros de Derecho y Filosofía aprobaron la creación de ésta cátedra, que el explicó con carácter libre durante el curso 1.898-1.899. Pionero y acertado docente, se sintió víctima de inconfesables intrigas porque la cátedra por él creada se otorgó el curso siguiente a otro académico. Bajo su nombre, hará imprimir en las portadas de los libros: Iniciador y exprofesor de la enseñanza de la Sociología en la Universidad Central.” Profundamente convencido de la idea social, cuando edita estos “Apuntes para la historia de Villafranca” piensa en los pobres y desheredados de su ciudad natal, a quienes hace propietarios de la edición confiando su administración a las “Hermanitas de la Cruz”, constantes protectoras de los necesitados. Sólo esta Comunidad tiene derecho a su administración y reimpresión. Fallece posiblemente en los años 1.933-34 en Madrid y aunque sus deseos eran que sus restos mortales descansaran en el panteón familiar del cementerio municipal de Villafranca, aún no han sido trasladados.


Producción literaria y de investigación


     Desde su época de estudiante -en 1.883- comenzó a colaborar en la prensa de una forma interrumpida. Numerosos han sido los periódicos que contaban con su firma en múltiples temas. Vamos a citar algunos de los periódicos nacionales y extranjeros a los que Cascales enviaba sus cuartillas. Estos son los títulos: El Hispalense, El Cronista, El Posibilista, El Mundo Obrero, El Comercio de Andalucía, La Andalucía, El Noticiero Sevillano, El Imparcial, El Nuevo Mundo, España moderna, Le Monde livre, Reveu hispanique, Essener Ahgemeine Zeitung, Berliner Tageblatt.


     Su actividad intelectual fue polifacética, abarcando los campos más diversos. Sociólogo, arqueólogo, poeta, crítico literario, historiador del arte, informador de viajeros, historiador genealógico cultural, periodista, etc. “En todos sus escritos, esparcidos por sectores culturales tan diversos, repartió los frutos de su laboriosidad laudable. Juzgados objetivamente, están harto expuestos al blanco de la crítica, porque los conceptos más se mezclan que se encadenan en la trama lógica, porque incluso aparecen con frecuencia opiniones desconcertantes por lo extemporáneas, porque la ingenuidad del hombre se filtra a través de sus pretensiones eruditas, porque una sonrisa en la boca del lector corta la disquisición más pretenciosa. Pero en conjunto denotan el manojo de condiciones que tornan atrayente la figura de Cascales.” (F. Elías de Tejada, Tres escritores extremeños, Diputación Provincial de Cáceres. 1.950, pág. 53).


Para conocimiento de los lectores, les vamos a dar un catálogo casi completo de toda su producción. Si alguien está interesado en consultar sus obras, no le será difícil, ya que el Centro Cultural de Santa Ana, en Almendralejo, cuenta en los fondos de su extraordinaria biblioteca con gran parte de su producción.
     
Sevilla intelectual, 1.896.
Los egipcios en su antigüedad. Su gobierno, su religión y sus costumbres.
Los primeros frutos de mi huerta. (Versos muy malos) 1.897.
Historia de la cuerda granadina, contada por alguno de sus nudos. Apuntes para la misma 1.926
El auténtico Espronceda pornográfico y el apócrifo en general. Estudio critico vindicativo al que precede la biografía del gran poeta.
Don José de Espronceda. Su época, su vida y sus obras. 1.914.
Las bellas artes plásticas en Sevilla. La pintura, la escultura y la cerámica artística desde el siglo XIII hasta nuestros días.
Apuntes históricos biográficos. 1.929.
Francisco de Zurbarán. Su época, su vida y sus obras. 1.911.
Francisco de Zurbarán. His epoch, his life and his woks. 1.918.
De Sevilla a Batalha. Excursión arqueológica e histórica, describiendo los pueblos más importantes por que pasa la línea de Sevilla a Mérida y Badajoz y los monumentos más importantes de Portugal para servir de guía al viajero. 1.891.
Apuntes para la historia de Villafranca de los Barros. 1.904
Solo Dios es grande. El libro de los Cascales. 1931
1.807-1.814. Rasgos de nuestra epopeya. Episodios y personajes. 1.918
Los Estados Unidos y el Japón. Estudio histórico comparativo de estas dos naciones. Sus analogías y diferencias. Sus últimos triunfos militares. Monografías aisladas de cada una de ellas. El conflicto yanki-japonés. Sus antecedentes. Conducta de los políticos de ambos pueblos. 1.908.
La palabra y sus manifestaciones. Origen y desarrollo del lenguaje articulado de la escritura, de la imprenta, de la litografía, del telégrafo, del teléfono y del fonógrafo. 1.899.
La confederación de las clases. El programa de un nuevo partido.1.894.
El obrero y la esclavitud. Su historia. 1.902
El problema político al inaugurarse el siglo XX. El régimen parlamentario y el funcionarismo. 1.902.
Sociología contemporánea. Los problemas del proletariado. El movimiento social contemporáneo. Por qué, cómo y cuándo ha nacido el problema obrero. 1.912.
El apostolado moderno. Estudio histórico-crítico del socialismo y del anarquismo hasta terminar el siglo XIX. 1.912.
Democracia colectivista. Lecciones de sociología sobre una nueva política a la antigua española calcada de lo que hoy siguen los partidos más radicales. 1.914.
Un paquete de recortes. (Artículos varios).
Las metamorfosis modernas. Obreros y burgueses. (Cuento). La literatura castellana en Sevilla.
Excursiones por Andalucía.
Antología de la cuerda granadina. Curiosidades de antaño.
Estudios generales de sociología.


Écija, Hernando De

Filósofo materialista, nacido en Villafranca de los Barros, por el año 1519. Estudió la Medicina, y por sus aficiones a las ciencias naturales estaba en pugna con los teólogos de su tiempo, permitiéndose discutir públicamente los puntos más principales del dogma cristiano. Esto le valió el ser encerrado en la Inquisición y morir en la ciudad de Llerena.


Gutiérrez Cabrera Marever, Fernando

Militar distinguido, nacido en Villafranca de los Barros el año de 1766, hijo de D. José Gutiérrez y doña, Manuela Cabrera, él de la casa de los Condes de los Osilo y ella de la de los Vizcondes de la Torre de Albarragena. D. Fernando fue alférez mayor perpetuo por juro de heredad de la villa de Villafranca y tomó parte en la guerra contra Portugal, distinguiéndose por un gran valor y decidido amor por su patria.


Gutiérrez de la Barreda, Juan

Militar muy distinguido, nacido en Bienvenida el año de 1631, hijo de D. Pedro Gutiérrez y de doña Isabel Barrera, vecinos que eran de Villafranca de los Barros. El D. Juan se hizo militar, llegando al empleo de Teniente coronel, y en ocasión de la guerra con Portugal fueron tales las hazañas que cometiera, que el Rey le hizo merecedor de hábito en cualquiera de las órdenes militares que él escogiese. Casó con doña Juana Gordón, en Bienvenida, y fundó en esta villa  la casa de su nombre, cuyos descendientes estuvieron muy ligados con la nobleza más principal de Extremadura.


Gutiérrez de la Barreda y Vargas, Diego

Jesuita y teólogo distinguido, hijo de D. García Gutiérrez, de la casa de los Osunas, y por su padre primogénito del condado de Osilo. El D. Diego, que era hermano de don Manuel Fernando Gutiérrez, nació como él en Villafranca de los Barros, en principios del siglo XVII. Bien joven tomó parte en la formación de los nuevos tercios para la guerra contra Portugal, y llegando al puesto de Capital hizo la campaña durante 18 años, con lucimiento y glorioso renombre. Cansado de la guerra se retiró a la vida contemplativa, estudió teología en el Seminario Conciliar de San Athon, y fue luego un ejemplar religioso de la Compañía de Jesús.



Gutiérrez de la Barreda, Manuel Fernando


Militar distinguido, hermano de D. Diego y como éste nacido en Villafranca de los Barros, en últimos del siglo XVI.  Entró a servir en sus mocedades en los escuadrones de coraza; y apenas comenzada la guerra contra Portugal, operó largo tiempo con nuestro ejército, distinguiéndose en los simultáneos ataques que tenían lugar casi diariamente con el enemigo en los pueblos de la frontera. Ascendió a Coronel, y mandó un regimiento de caballería que dio nombre a nuestro ejército, muy especialmente en el sitio de Badajoz y en la toma del Montijo, donde lograron nuestras tropas una señalada victoria, aunque malograda en parte con la derrota de Elvas.



Sánchez-Arjona Sánchez-Arjona, Francisco


Doctor en la facultad de filosofía y letras y poeta nacido en Villafranca de los Barros el 5 de Junio de 1856, de la familia de los de su propio apellido que ya figuran en esta obra. En Sevilla estudió la segunda enseñanza, y en las universidades de Sevilla y Madrid siguió la filosofía, doctorándose en la Central el año de 1878. Sus aficiones a la literatura, que las tuvo desde sus primeros años en las aulas universitarias, le llevaron a publicar un buen número de poesías y artículos en los periódicos de Madrid, y animado por el éxito que lograron sus ensayos literarios, se entregó al periodismo en 1875, dándose a conocer en El Iris, revista literaria por él dirigida, y en la Revista Literaria, en que asiduamente redactaba.
En Sevilla, más tarde, dirigió El Eco de Sevilla, La Gaceta Comercial y El Fígaro, todos tres diarios democráticos, y en El Arte, Las Cuatro verdades y La Escena revistas también por él dirigidas, escribió cotidianamente de literatura y de historia, a la vez que colaboraba en multitud de periódicos de Madrid y provincias. Donde más ha sobresalido este escritor fue en estudios políticos y poesías líricas, algunas de estas muy elogiadas por los críticos y reproducidas frecuentemente en varios periódicos y almanaques festivos. No hemos de hacer aquí la crítica del vate extremeño, ya conocido suficientemente en la república de las letras. Al lector toca hacerlo, juzgando así de las facultades poéticas y de la inspiración del Sr. Sánchez-Arjona. Pero si nos sustraernos de este trabajo, no omitiremos decir que el poeta extremeño fue llamado a prestar su concurso en las Sociedades Económicas de Amigos del País de Sevilla y Cádiz, y a propuesta del Ayuntamiento de Sevilla fue recomendado al Gobierno para una gracia que lo recompensara sus servicios prestados a la ciudad durante su inundación, en 1880, y previo el oportuno expediente le fue concedida la cruz de Beneficencia de segunda clase.
Terminaremos estos apuntes dando aquí las noticias de las obras escritas y publicadas por el Sr. Sánchez -Arjona, que son las siguientes: Poesías líricas (Sevilla, 1875). Fábulas de salón y poesías (Sevilla, 1880). El Trabajo (canto) (Sevilla, 1880). Guía general de la provincia de Badajoz para 1881 (Fregenal de la Sierra, 1881). Guía general de la provincia de Badajoz para 1882 (Badajoz, 1802).



Sánchez-Arjona Sánchez-Arjona, José


Distinguido poeta y autor dramático de fama, nacido en Villafranca de los Barros el 29 de Mayo de 1854, de una de las familias más principales de Extremadura. Estudió la segunda enseñanza en el instituto de Badajoz, y siguió la carrera de derecho en la universidad de Sevilla, donde tomó el grado de licenciado, doctorándose en la Central, donde se recibió y tomó la investidura. Desde 1873 se dio a conocer en la prensa periódica, fundando algunas publicaciones que dirigió y redactando en otras. Fueron de gran resonancia sus trabajos en El Mundo artístico, La Revista de Sevilla, El Gran Mundo y El Liceo Sevillano, que vieron todas cuatro la luz pública en Sevilla, bajo su dirección, lo mismo que El Eco de Europa, que fundó y dirigió en Madrid. Pero Sánchez-Arjona no abrazó el periodismo sino en sus primeros años y como necesidad propia de su juventud y para los comienzos de su carrera literaria. Así fue que su esfuerzo desde los primeros pasos que dio en las letras, fue el de dar obras que tuviesen alguna aceptación ante la crítica literaria. A este fin trabajó cuanto pudo, y en el corto espacio de seis años publicó las siguientes obras:


Ensayos poéticos, colección de poesías (Sevilla, 1872). Ecos de la España católica, poesías religiosas (Sevilla, 1873). Suspiros y lágrimas (Badajoz, 1873). Poesías literarias y la Virgen de la Servilleta, tradición sevillana precedida de una carta critica del Ilmo. Sr. D. Juan Eugenio de Hartzenbusch (3ª edición, Sevilla, 1874). Pequeñas historias, poesías (Sevilla, 1875). Cantos y cuentos, poesías (Sevilla, 1877). ¡Guerra!, poesías literarias (Sevilla, 1875).
Basta la lista de estos libros para juzgar de la fecundidad del poeta villafranqueño. Su musa fue rica en imágenes y no describe mal. Tal es el poeta. Sánchez-Arjona. Su musa fue tan inspirada como fecunda, e invadió todos los géneros de la literatura, desde la lírica a la dramática, porque contó también con obras que en nada desmerecieron de las presentadas en aquellos tiempos a la escena española por los autores de más fama. Enumeraremos aquí estas obras, que son:
Padres ante todo (Sevilla, 1874), cuadro dramático en un acto y en verso, estrenado en el teatro de Cervantes, de Sevilla, en la noche del 7 de Febrero de 1874, con gran éxito. La ciencia de las mujeres (Sevilla, 1874), comedia en un acto y en verso, estrenada en el mismo teatro, en la noche del 10 de Abril de 1874, con grandes aplausos. Ni en África (Sevilla, 1876), apropósito en un acto y en verso, estrenado en el mismo teatro la noche del 18 de Enero de 1876. Vivir muriendo (Madrid, 1879), drama en tres actos y en verso, puesto en escena en el teatro referido, en la noche del 14 de Enero de 1879, con extraordinario éxito. Venganza cumplida (Madrid, 1882), drama en tres actos y en verso, representado en el teatro Español la noche del 7 de Marzo de 1882, con grandes aplausos. Pendiente de un alfiler (Madrid, 1883), comedia en un acto y en verso, representada en el teatro de Lara el 17 de Febrero de 1883. ¡Pobrecito! (Madrid, 1884), comedia en un acto y en verso, representada en el teatro citado la noche del 15 de Marzo de 1885. Bromas pesadas, comedia de costumbres, estrenada en el teatro citado el 24 de Octubre de 1885.


Solar, Cristobal Del


Mayorazgo de los de su casa, unida a la de Cabo, y hombre muy influyente en Extremadura, nacido en Villafranca de los Barros, en 1739. Fue militar en su juventud, después alcalde presidente de Villafranca, muy protector de los pobres, y en 1788 terminó la restauración de los baños minerales de Alange, comenzada por su convecino D. Mateo Antonio Baca de Vargas.



Solar e Ibáñez, Joaquín Del


Mariscal de campo, nacido en Villafranca de los Barros el año de 1807. Entró de cadete del arma de caballería en 1821, y pasó después a ser de la guardia de corps, ascendiendo más tarde a teniente del 4º de ligeros, en cuyo cuerpo hizo toda la guerra civil de los siete años, encontrándose en la acción de Caspe, en el sitio de Morella, en la toma de Cantavieja y en las principales batallas y acciones de nuestro ejército que operaba en Cataluña. Terminada la guerra, pasó de teniente coronel al cuerpo de carabineros, mandando la comandancia de Badajoz tres años y volviendo después de coronel al arma de caballería. En 1853 ascendió a brigadier, desempeñando varios cargos en las provincias. En 1864 fue ascendido a mariscal de campo, desempeñando la comandancia general de Extremadura de 1867 a 68, y retirándose de cuartel a Madrid. Murió, en 1881, en Antequera.


Soria y Cabeza de Vaca, Rafael De


Literato y político nacido en Villafranca de los Barros el 15 de Mayo de 1840, hijo de D. Juan Fernández de Soria y Barrientos y doña Fernanda Cabeza de Vaca y Montero de Espinosa, ambos de familia muy principal. Don Rafael estudió la segunda enseñanza en el Instituto de Badajoz, siguiendo la carrera de derecho en Sevilla, obteniendo la licenciatura en la Universidad Central, simultaneando la carrera de administración con la de derecho, y obteniendo en una y otra las notas de sobresaliente, por lo que hizo uso del derecho de no asistir a clase del doctorado, dedicando este tiempo a viajar por Europa.


A su regreso del extranjero entró a formar parte de la redacción del periódico La lberia, que a la sazón era el diario más batallador que se conocía entre todos los de la prensa de Madrid, y el órgano más íntegro del partido progresista, dirigido por D. Práxedes Mateo Sagasta y redactado por el inolvidable Carlos Rubio, Llano y Persi, Herrero de Tejada, Escalera y otros. De esta época de La Iberia son los artículos del Sr. Soria sobre elecciones en Europa, estudio escrito por encargo de los jefes del partido liberal, y que se coleccionó más tarde en un folleto destinado a juzgar con acre censura la reforma electoral de Posada Herrera, trabajo que lleva por título: Las elecciones, la reforma electoral y el Partido progresista por... (Madrid, 1865).
Pero no fue este el sólo trabajo importante del Sr. Soria en el periodismo, porque publicó otros sobre política reformadora y sostuvo vivo el espíritu liberal de aquella época, propagando la revolución de Septiembre, que había de demoler el trono de aquella reina que en su infancia había sido el ídolo de las gentes más exaltadas. Triunfante la revolución por la victoria de Alcolea, la  provincia de Badajoz le eligió para las Cortes Constituyentes, donde no llegó a tomar asiento por no computársele los votos que había obtenido como Rafael Soria y sí los de Rafael Fernández de Soria, recurso de habilidad muy en juego entre los muñidores electorales.


Soria no pactó con los Ayalas, y estos trataron de  anularle en el país; así fue, que retirado su pueblo y al cuidado de sus intereses y familia, permaneció alejado de la política hasta que en 1874 le nombraron gubernativamente diputado provincial de Badajoz, y seis años más tarde se presentaba diputado por Almendralejo, y aunque obtuvo una victoria moral y una mayoría real, no fue proclamado. Unidos más tarde, en 1886, los demócratas y los  constitucionales, el mismo distrito de Almendralejo le volvió a elegir diputado a Cortes, figurando su nombre en la mayoría del Gobierno de Sagasta, aunque en el grupo de los diputados que siguieron a Cristino Martos.



Vaba, Juan De


Teólogo de grandes virtudes, nacido en Villafranca de los Barros, de una familia humilde, en los comienzos del siglo XV. Estudió en Badajoz y pasó algunos años en Madrid dedicado  la predicación y prácticas evangélicas. Su vida ejemplar le dio gran fama en el reino de Castilla, y pasó al de Aragón, llamado por don Fernando II el Católico, admirador de sus virtudes. Renunció el obispado de Huesca por morir bajo el humilde ropaje de San Benito.



Vaca de Vargas, Mateo Antonio


Caballero linajudo, nacido en Villafranca de los Barros en 1751. Fue concejal perpetuo de la villa, donde fundó algunas obras pías, y en 1786 restauró de su cuenta y por mitad con su convecino D. Cristóbal de Solar, los baños romanos de Alange. Noticia da de estas obras un D. Mariano Madramany y Calatayud en el original que Ms. se conserva en la Academia de la Historia (E. 166) y el cual tiene por título: Breve discurso sobre los Baños termales que tuvieron los romanos cerca de Alange en Extremadura, por....



Vaca Sánche Arjona, Rodrigo


Militar contemporáneo, hijo del tercer marqués de Fuentesanta, nacido en 4 de Octubre del ario 1852 en Villafranca de los Barros. Estudió la segunda enseñanza en las Escuelas Pías de San Fernando, en Madrid, y pasó a Segovia a continuar sus estudios en la Academia Militar de Artillería, obteniendo las primeras notas, hasta que salió de teniente. Joven estudioso desempeñó comisiones científicas en España y el extranjero, propias de su profesión. En Mayo de 1887 casó en Madrid con la hija de los marqueses de Valdecañas, de la familia de los Ruiz Solano y Gómez de Molina.


Vaca y Brito, Rodrigo


Segundo marqués de Fuentesanta, nacido en Villafranca de los Barros el día 8 de Noviembre del año 1807. La familia de los Vacas (o Bacas, pues B se escribía antiguamente) es de origen linajudo. Cabeza de Vaca o Baca, que según el cronista Pellicer es un mismo apellido, son descendientes de la noble casa de los condes de Catres y marqueses de Portago. Un hijo menor de éstos, guardia del rey allá hace tres siglos, se casó en Fuente del Maestre, en un viaje que de Valladolid hizo a este pueblo; tuvo varios hijos y dos se casaron en Villafranca, desde cuya época se conservan descendientes hasta la actualidad.


Y de estos enlaces se formaron tres ramas, una que es la primogénita; eran: los Vacas; y Barcos que, ya extinguida, sólo conservó, por línea materna, un solo vástago, que fue el marqués de Villapanes; los Vacas Ortiz, extinguida ya; los Vacas Ulloas, que han desaparecido también, y los Vacas y Liras, que fue la rama segunda y única que lleva su primer apellido. Después de una larga descendencia, donde aparecen hombres relativamente notables, sólo hablaremos de aquellos que sean dignos por sus hechos de ser dados a conocer en esta obra. Comenzaremos por D. Rodrigo, que hizo sus primeros estudios, en 1819, en el colegio de Vergara, uno de los mejores establecimientos de enseñanza que a la sazón contaba España, y los continuó en el Seminario de Nobles de Madrid, donde contrajo una afección escrofulosa, que le obligó a abandonar las aulas y regresar al lado de su familia. Dos años después contraía matrimonio con doña Dolores Laguna y Aguirre de Badajoz, hija del capitán de navío D. José Laguna y Calderón, de la Barca,  y doña Casimira Aguirre, nacida en Buenos Aires y desde niña residente en Extremadura.


Apenas acaecida la muerte de Fernando VII y restablecido en toda su pureza el sistema constitucional, D. Rodrigo vino a tomar parte en la política activa, siendo uno de los jefes más autorizados que contó el partido moderado en Extremadura, figurando su nombre como diputado en las Cortes del año de 1840-43, al lado de sus contemporáneos Bravo Murillo, Donoso Cortés y Negrete, sus íntimos amigos. Más tarde se puso en disidencia con Bravo Murillo, por su célebre reforma de 1852 al 53. Conociendo los malos derroteros que el partido moderado seguía entonces, anunció al Gobierno que su vida sería breve en él si seguía por aquellas corrientes, y por no ser infiel a su partido renunció el cargo de diputado antes que hacerle la oposición, y sus pronósticos fueron luego vistos con el pronunciamiento de los progresistas en el año 40. Posteriormente, en política no tomó parte activa, y aunque retirado de ella, no le abandonaron ni su gran prestigio ni su popularidad, de que siempre gozó. Tenía una clara inteligencia, y con su práctica y sus simpatías era una gran potencia en Extremadura.
Fue alcalde de Badajoz, y moralizó la administración del municipio, donde dejó nombre por su tino, inteligencia y moralidad, quedando una crecida suma sobrante al cesar en el cargo de alcalde y sin déficit en su presupuesto, cuando al encargarse del expresado cargo encontró el Municipio con deudas enormes y una desastrosa administración. Trasladada más tarde su residencia a Villafranca, fue en dicho punto el año 1842 alcalde, y volvió a serlo el año 1868, en cuya época le sorprendió la revolución de septiembre.
Jamás obtuvo ninguna distinción y rehusó del ministerio de Bravo Murillo la cruz de Carlos III y del de Negrete la propuesta para senador vitalicio, hecha el año de 1859. “Mi felicidad –decía- es mi familia, y fomentarle su fortuna es para mí lo principal: lo demás son vanidades mundanas que no me satisfacen”. Esta modestia y esta independencia le hacían el ser más querido de todos los que le trataban. Falleció el 19 de Octubre del año de 1874, dejando cuatro hijos: D. Mateo, doña Josefa, Doña Casimira y D. Federico.



Vaca y Luna, Mateo


Tercer marqués de Fuentesanta, nacido en Badajoz el 21 de Octubre de 1826. En 1836 lo mandaron sus padres al colegio de San Felipe de Neri, a Cádiz, dirigido por el sabio e inspirado poeta D. Alberto Lista, y de cuyo establecimiento salieron jóvenes aprovechados, que más tarde dieron renombre a la patria, como el conde de San Luis, el marqués de la Vega de Armijos, D. José Luis Albareda, el marqués de Casa la Iglesia, Merrí, Paje, marqués de las Torres de la Presa, Rancés, Villanueva, Diosdado, Retortillo y otros que podríamos enumerar. Fama es en España que los discípulos de Lista se distinguieron por su cultura esmerada, sus finas y elegantes formas y su instrucción profunda. En este colegio, pues, estudió nuestro biografiado la primera y segunda enseñanza, y en la Universidad de Sevilla cursó después los estudios de filosofía. En 1846 pasó a estudiar a la Universidad Central la carrera de derecho, que tuvo que suspender en el penúltimo año por las afecciones asmáticas y reumáticas adquiridas en el clima duro de Madrid, regresando á su pueblo, donde más tarde contrajo matrimonio con doña Josefa Sánchez Arjona y Vaca, su prima. En 1852, contando sólo veinticinco de edad, se dedicó á los asuntos públicos, y sus amigos lo hicieron tomar parte en las elecciones generales, adquiriendo gran prestigio entre sus paisanos por la parte que él tomaba contra la reforma de Bravo Murillo, tan combatida por el partido liberal. Después de estas elecciones lo eligieron alcalde de Villafranca, y se dio a conocer bien pronto por sus dotes de mando y una actividad poco común.


Moralizó aquella población, organizó su administración, y fue tal la influencia y simpatías que adquirió entre sus convecinos, que años después lo recuerdaban con aplauso. A los pocos años volvió a ejercer este cargo, y con el impulso que le dio a las obras públicas en los caminos o ramales de carreteras, traída de aguas y cuerpo de municipales que organizó, lo hicieron el preciso en la población. Un rasgo suyo muy noble y de generoso desprendimiento debemos mencionar. Da la altura de miras que adornaba al marqués de Fuentesanta. Para la traída de aguas a Villafranca faltaban al Municipio 30.000 reales de lo presupuestado para las obras. No había dónde sacar la suma, pues el Ayuntamiento carecía de recursos, y le dijo al Municipio: las obras no se paralizan, lo que falte para continuarlas lo doy de mi pecunio. El Ayuntamiento, al ver este rasgo, le expresó que todos, a medida de su posición, le ayudarían; y así fue, en efecto, y la cuota suya fue la más alta que figuraba en la lista que se formó, no siendo esta la única suma que el tuviera que abonar, pues la aumentó después con 2.000 reales.
La revolución de 1868 le sorprendió, como a otros tantos, y quedó atemorizado ante las proporciones que tomaban los ideales democráticos sobre el destruido trono de doña Isabel II, y como él, aunque liberal, no puede llegar hasta la república, retrocedió momentáneamente, en sus deseos de estar al lado de la monarquía, hasta tocar con la tradición y el absolutismo. Un biógrafo del señor Vaca y Laguna, don Ángel María Segovia, refiere de él en su obra Figuras y figurones, tomo XX, Pág. 143 -lo siguiente: “En 1869 fue á buscarle y entabló relación con él un comisionado de Cabrera el cual, presentándole una Constitución publicada por varios periódicos y que este había redactarlo, procuró, ensalzando al sentido liberal que la había inspirado, atraerle á su partido. No pareciendo al señor marques de Fuentesanta aquélla inaceptable, prestose con una candidez propia de su inexperiencia política y de su falta de conocimiento de los hombres y de los sucesos de aquellos tiempos, á formar parte, en calidad de vocal, de un comité que ayudó á constituir. No trascurrieron ocho días (algo más, con permiso del autor) cuando tuvo ocasión de caer en la cuenta del ridículo engaño de que había sido objeto, y de hacerse cargo de la torpe ceguera que lo había acometido, etc. etc”.
Cuando el autor antes citado, con sumo acierto califica la conducta del señor marqués de Fuentesanta de inexperta en la política aunque ya tenia edad madura para ser más avisado cuando pone de relieve su falta de conocimiento de los hombres y de los sucesos; su torpe ceguera y su candidez.. etc. nos es forzoso justificar su actitud con la que seguían multitud de jefes y oficiales con antecedentes relativamente liberales, y muchos hombres civiles que, ante el temor del triunfo de la demagogia (ellos que no eran demócratas), se fueron unos a engrosar las filas del ejercito carlista y otros a vivir en las fronteras del absolutismo.


Pero el Sr. Vaca y Laguna, que conoció bien pronto el engaño en que había incurrido (sólo en él justificado sabiéndose que vivía ya más de dos años en sus posesiones del campo alejado de toda sociedad política y sin leer un solo periódico), al tener noticias del hecho de Sagunto y saber la restauración de la monarquía en el hijo do doña Isabel, volvió de su retiro y comenzó en la vida pública a dar señales de sí, desmintiendo cuantas sospechas habían infundido sus actos anteriores, con firmes propósitos de militar en el campo constitucional y bajo la jefatura de Sagasta, entonces en la oposición, y frente al ministerio de Canovas del Castillo. Al efecto se trasladó a Madrid y presentándose a Sagasta le manifestó sus ideales políticos, le expuso sus aspiraciones y le añadió: busco a los partidos en la desgracia, no en el poder, quedando desde aquel momento afiliado al partido constitucional,  a la política personalísima de Sagasta, y viniendo trabajando desde entonces por su partido. Esto influyó no poco para que el año de 1881 fuese elegido senador por su provincia, donde no tuvo oposición y también en la siguiente legislatura volviera otra vez a representar su distrito, siendo uno de los más leales senadores de la mayoría de la alta Cámara. En las legislaturas del 81 al 84 levantó su voz con mociones al Gobierno. gestionando por las mejoras materiales de su provincia y ganándose las simpatías de todo el país.
Fue caballero de la Real Maestranza de Ronda y gran cruz de Isabel la Católica. Su hermana doña Josefa casó con el rico propietario de Villafranca D. Sánchez Arjona y Vaca; dona Casimira casó con el no menos rico propietario D. Felipe de Solís y Carrasco, y D. Federico casó en Jerez de la. Frontera con la hija menor de la marquesa de Casa Vargas. Mateo Vaca tuvo tres hijos: el inmediato o primogénito de su titulo, D. Rodrigo, capitán de artillería; D. José, que siguió con aprovechamiento la carrera de ingeniero agrónomo, y D. Luis, que siguió la de derecho en la Universidad Central. En 1875 fue a la corte a dar a sus hijos una educación tan distinguida y esmerada como exigen los nobles apellidos que llevan y cual puede un hombre que encontrándoselo todo, gracias a sus mayores, no hizo sino lo que buenamente pudo... vivir de satisfacciones.



Vaca y Lira, Gonzálo


Caballero linajudo nacido en Villafranca de los Barros en 1746.  Estudió en el Seminario conciliar de San Athon filosofía v humanidades, y terminada su educación literaria volvió a su patria,  donde casó con doña Elvira Vaca y Ulloa, su prima y de quien tuvo varios hijos, entre ellos a D. Mateo Antonio, primer marqués de Fuentesanta. Don Gonzalo fue caballero muy principal, regidor perpetuo y alcalde poe el estado noble de dicha villa de Villafranca de los Barros, donde falleció muy querido de todos por su liberalidad y filantrópicos sentimientos.


Vaca y Lira, Mateo Antonio


Primer marqués de Fuentesanta, nacido en Villafranca de los Barros el año de 1773. Sus padres, D. Gonzalo Vaca y doña Elvira Vaca y Ulloa, que eran muy ilustrados, lo mandaron al Seminario de Nobles de Madrid, para que prosiguiese los estudios incompletos que había comenzado en 1786 en el Seminario de San Athon de Badajoz. En la corte recibió su educación literaria y científica, adquiriendo por ello la más esmerada instrucción y reuniendo una cultura  poco común por aquellos tiempos en que los mayorazgos tenían a mucho honor el carecer de toda cultura científica y literaria.


Al terminar sus estudios en el Seminario de Nobles fallecía su hermano D. José, y este suceso lo obligó a volver a Villafranca de los Barros, donde se encontró dueño de una gran fortuna y mayorazgo de una de las casas más fuertes de Extremadura. A muy poco contraía matrimonio con la señora doña María Josefa de la Concepción Brito y Boza, natural de la villa de Ribera del Fresno y descendiente de los Britos de Portugal, familia emparentada con la casa reinante de los Braganzas y Fidalgos á par do Rey. Don Mateo Antonio obtuvo por heredamiento el cargo de regidor perpetuo de Villafranca; fue de él también síndico varias veces y alcalde por el estado noble, como lo había sido su padre, y se cruzó de caballero maestrante de Sevilla. Prestó a Villafranca muchos y señalados servicios.


En la guerra de 1808 libró a la población por varias veces de los saqueos que intentó el mariscal Soul, dando a este general alojamiento en su propia casa y tratándolo con todas las consideraciones que se merecía un enemigo de su importancia. Como D. Mateo poseía varios idiomas y el francés a la perfección, unido esto a su excelente trato y reconocida cultura, cautivó el cariño y consideración del general Soul, que le ofreció y cumplió no hacer daño al vecindario de Villafranca. El general francés se admiraba tanto del talento del D. Mateo Antonio, que en ocasión de estar el Ayuntamiento reunido, exclamó oyéndolo hablar: es lástima que en un pueblo de tejados tan bajos (aludía a las casas bajas, que en su mayoría constituían la población de Villafranca en 1808) habite una cabeza tan alta como la de su alcalde.


La excesiva modestia de nuestro biografiado y sus pocas ambiciones personales lo hacían simpático a todos los que le trataron. En ocasión de alojarse en su casa el eminente estadista don Francisco Antonio Moñino, conde de Florida Blanca, admirado de su talento, le impulsó a que le acompañase a Madrid para confiarle un cargo de importancia en la corte, pero renunció porque ambicionaba “morir ignorado de España, pero querido por sus convecinos”, frases que más entusiasmaron al sabio exministro de Carlos III. La liberalidad de D. Mateo Antonio durante el hambre que sucedió a la guerra de 1808, repartiendo sus trigos a los braceros para que no careciesen de pan; el auxilio que prestó al ejército en dinero y suministros; el haber librado a Villafranca del incendio y de los tres saqueos a que estuvo amenazada por la amistad que sostuvo con el mariscal Soul, y la hidalguía en todos sus actos, ya que no también su ilustre descendencia, todo ello junto, obligó al rey don Fernando VII a otorgarle, en el año de 1818, la merced de título de Castilla, con la denominación de marqués de Fuentesanta. Falleció este caballero el 16 de Agosto del año 1835.


Tuvo muchos hijos, y al morir dejó solamente seis, que eran doña Encarnación, casada en Talavera la Real con D. Juan José Grajera, rico mayorazgo de dicho pueblo; D. Rodrigo, que enlazó con doña Dolores Laguna y Aguirre, de Badajoz; D. Mateo, que fue doctor en leyes; D. Francisco, que fue letrado, consejero provincial y diputado a Cortes en 1867 y 68, y conocido en la provincia por haber sido uno de los que más figuraron en el partido moderado; D. José, que era licenciado en derecho, y doña Concepción, que casó con el ilustre señor D. Fernando Jaraquemada, senador que fue en la época de la primera etapa de los conservadores. Su esposa, que le sobrevivió, doña María Josefa de la Concepción Brito y Boza, marquesa de Fuentesanta, falleció de avanzada edad en 28 de Junio de 1851.